Los agraficos

No fue por lesión, sino decisión.

Incapacidad total de decirme que piensas y yo sin autoridad de recriminar tu aceptable conducta.

Me veo tan diferente y a la vez tan parecida, tan lejana y tan cerca. Usted a mí no se parece y yo a usted tampoco, sin embargo nos reconocemos.

Tan familiar a lo que yo hago es lo que usted no hace hacía mí; que hasta podría parecerse a lo que yo llegaría a hacer.

No será tarde cuando aprendas a escribir, no será tarde cuando en ese momento ya yo sepa responder.

La Virucracia

Sistema Apolítico ambiental liderado por manos invisibles posterior a la utilización del todo, por todos y en contra de todo, movidos todos a su antojo.

Logrando un manejo transgresor de la conducta humana, guiado por la paranoia del no contacto y la cercania de la enfermedad.

Sin tocar,sin votos, sin agresiones, a través de golpes suaves casi parecidos a la voz de Dios en el medio oriente en los 70.

Expectantes nos distraemos esperando ser contagiados, para tener una anécdota más; en esta impaciente agonía de esperar: La Muerte.

Fascinante y atemorizante ver cómo la autodestrucción y la implosión se reduce a una jeringa y mi actitud mítica de aceptación.

Si nada que agregar, olvidándome de mí y volviendo a leer a Heidegger, mientras él sonríe viéndome como pierdo mi propia batalla.

Antología y la expectativa

Usualmente, pero solo a veces,

Hay expectativa, de lo que creíste que era.

Una antología que acomodaste a tu antojo para creer que era cierto, pero no.

Esa construcción de lo que querías, que no es y no será jamás.

Ahí lo tienes, enfrentalo, de nuevo.

Construyendo vidas con fragmentos que no son tuyos, con expectativas que son parte de un atrevimiento incorregible sobre personas que hoy se han marchado.

Anhelo

Te voy a contar una historia, precisamente mal lo haré.

Sin embargo no me preocupa porque es la vida que no viví.

Esa vida consistía en vivir, pero no era tan simple como vivirla.

Se basaba en intentar revivir lo vivido, olvidar lo mal vivido y medio vivir lo que he vivido.

Consistía en olvidar todo y volver a recordarlo selectivamente.

Esa vida que no viví, es la vida que no tuve, que me arrebataron, pero sin embargo, anhelo vivir.

No te prometo vivirla, te prometo intentar encontrarla y al hacerlo, vivirla.

Paciencia

La vida no cambia cuando lo pides,

Los sueños no llegan cuando los piensas,

El amor no llega cuando lo esperas,

Los amigos no están cuando lo quieres,

La familia no visita cuando le escribes,

Los hermanos no estarán por lo que les diste,

Tus padres no te abrazaran cuando lo necesites,

Todo llega solo cuando corresponde,

Ten paciencia.

Ojos negros

Viniste y sobrepasaste la proxemica.

Sin temor, me pareció encantador.

No tuve miedo porque ya habíamos hablado en otras vidas, tú lo sabías, yo también.

Cualquier excusa era buena para intentar visitarnos el alma con una mirada.

Me gustó, te gustó, indescriptible y sin contacto, solo te aproximas lo más que puedes, yo me alejo un tanto indiferente.

Luego desapareces y no te veo más, luego desaparezco y no me ves más.

Solo Dios sabe que será de nosotros al volver a vernos.

Expectante

He visto tantas cosas, que aún no sé si lo he visto todo.

No tengo expectativa alguna para evitar las decepciones, pero temo perder la emoción de ser estafada en mis emociones.

Tengo pocos temores en este minuto, incluida la muerte, debe estar tan aburrida como yo esperando se acaben algunas patéticas vidas.

Vidas inoperativas, inertes y carentes de cualquier chispa divina, vidas que solo esperan con ansias fenecer.

Veo como indolentemente gente se pavonea con sus miserias antes quienes consideran carentes de todo derecho, como si quien no tiene escogió esos filosos atajos.

Lo que veo, salsa y control.

Con una arrogancia digna de un Dios del Olimpo de asbesto, veo como le explicas a un alemán como comerse una hamburguesa.

Por la cordillera de los Andes le explicas a una caserita como se carga un quintal de papas.

A un colombiano le explicas el verdadero sabor del café, como un caficultor exitoso.

Al chileno le dices que no sabe nada de empanadas y que el fútbol es un asco, cuando no has visto más que coronas de concursos infames en tu pueblo.

Al argentino le dices arrogante y que a esa carne le hace falta una “guasacaca” para ser buena.

Al peruano y ecuatoriano que son muy feos mientras compras goma para el cabello y algún desodorante que sirva de perfume, para verte limpio, digno.

Al norteamericano que es muy blanco, muy simple, que le hace falta sabor, salsa, merengue.

Solo ofreces eso, la critica constante para olvidar tu propia miseria, que es mucha, donde con una gorra alusiva, algunos tienen la aberración de colocar música tradicional hablando del llano hermoso que escuchaban cuando había que irse de las fiestas, cuando tú y yo sabemos que eres solo salsa y control.