Consecuencia sobrevenida.

Ya vas preparándote para el escenario de tu partida inclusive cuando estás más feliz.

Porque cuando estuviste más feliz, casi te ibas.

Gracias por “Baby can I hold you”, por “Sting”, por la obsesión por el café, gracias por ordenarme la ropa al revés, por lavar negro con blanco.

Gracias por los viajes inolvidables que me has dado hasta ahora, por los que no, por el trastorno de ansiedad generalizada no consumado, por la impaciencia y como vestirse bien sin necesidad de tanto.

Gracias por mostrarme hasta lo más valioso en la gente menos invaluable, gracias por ayudar a cientos niños a salir del analfabetismo, gracias por enseñarme a compartir lo que tengo con quien no podrá.

Me hubiese gustado darte todo el amor que de niña no supieron darte, lamento no haber estado allí y decirte que todo estaría bien, que ese dolor era temporal, espero aportar un polvo cósmico a tu felicidad, supongo lo que escribo es una consecuencia sobrevenida de tu nacimiento.

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La intermediación

Tenemos que hablar, me dije.

Pero necesitamos un árbitro, me dije.

Seamos cordiales, me dije.

Nunca hemos podido, me dije.

Entre yo “ego” y tú ” simple mortal” no hay conciliación posible.

Entiendo, llamemos a la consciencia.

Consciencia: Mientras no se vean con empatía no hay intermediación posible.

Querido ego, entonces renuncio a ti…

Ego: “Seré un fantasma en tu puerta cada vez que olvides quien eres“.

Yo: “Lo tendré presente”.

Adiós.

Apología al lugar de todos.

Naces en el más cercano o más lejano, los mismos colores, la misma espera, el mísmo desespero.

A veces aquí te abandonan o a veces tu madre te acoge y te da la bienvenida a su vida.

Y vas yendo y viniendo a este lugar, te acompaña quien te quiere, te abandona quien tiene que hacerlo y solo a veces lo último que queda de tí, se extingue aquí.

En todos los países la agonía, la alegria, la muerte y hasta la empatía; son las mismas en estos pasillos.

En estos espacios y con estos colores, he visto partir a casi toda la gente que he amado, así que cuando me toca volver de vez en cuando a velar por quien me queda, solo firmo el pacto de no agresión con este lugar, intentando salir ilesa de sus tácticas dilatorias.

Susy

En todos los perros del mundo ví a mi perro y en mi perro veo a todos los perros del mundo.

Cuando alimentas a un perro en Uruguay, es el mismo perro que está en Guanarito.

Ayer un perro se me acercó en Argentina, me mandó un mensaje de Susy que ya murió hace algunos años.

La nota decía: “Estoy en todos los perros que ames”.

Cuando empiezo a perder el rumbo, viene un perro a enseñarme que somos lo que hacemos.

La sospecha extraordinaria.

Digamos que existe algo superior.

Simplemente indómito e incontrolable creador del todo.

Un tremendo alivio, por decir lo menos.

A esa increíble energía, que cada mañana no olvida despertarte.

A la que agradeces una y otra vez de forma religiosa, porque aún te preguntas acerca de la relevancia de tu existencia.

Cuando encuentras a alguien por casualidad, pensando dar gracias a esa omnipotencia magnífica por atravesar a esa maravillosa persona en tu camino.

A eso, se le llama: Dios.

¿A qué le temen los demonios?

Ha estado rondando en mi cabeza, preguntarle a mis demonios, su mayor temor, su mayor alegría, su diaria ansiedad.

Me gustaría saber si sienten desapego, hastío y que hacen cuando no hay espacio en el área de fumadores.

Si cuando cargan su traje de maldad, les aburre este personaje y de vez en cuando no quisieran ser tan estigmatizados por la sociedad.

Les preguntaría que libros leen, que les aburre, alguna fila en banco entretenida, si les gusta más el frío o el calor. También pudiésemos hablar de Dios si me lo permiten y si no sabré respetar su posición.

Simplemente un café y que me cuenten un poco de su vida, probablemente se parezca a la mía.

Un día menos.

Feliz, pero en la insuficiencia de la plenitud.

Agradeciendo un día más, una nueva oportunidad; para bien o para mal.

Pero; Viva.

Ahora, la sensación es avasallante y perturbadora, me llena de esperanza que lograré lo imposible; vivir.

Me llena de una sensación entrañable, estar más cercana a la muerte que a la vida.

Pero, Viva; Aún.

Prácticamente Amor.

Ví a un perro en Italia saludarme de la misma manera que otro en Colombia. Era la misma mirada, pero eran dos perros.

La mirada del amor digno, diciéndome: Tú puedes.

Me vieron los dos de la misma manera, invitándome a dar sin condiciones pero con desapego.

Me encuentro hoy en la encrucijada más grande de mi existencia, ser incondicional y amoroso como un perro o seguir protegiendo mi confort por un pedazo de tranquilidad.

El amor para mi implica riesgos; los perros están por encima de eso.

Sin expectativas.

Te he perdonado todas tus infames verborreas.

Te he perdonado tus interminables abandonos.

Te he perdonado todos tus inefables insultos.

Te he perdonado hasta la más desgraciada de tus acusaciones.

Te he perdonado tus excusas de no cambiar, hasta te perdono tus terribles maneras de actuar hacia los demás.

Lo único que no puedo perdonarte es que ya en la última etapa de tu vida no intentes por lo menos; ser mejor.

De ninguna parte.

Imagina un día, todos tus seres queridos mueren.

Imagina un día, tu casa es destruida por un terremoto.

Imagina un día, te detectan una enfermedad mortal y no tienes a nadie a quien recurrir.

Imagina un día, conocer al amor de tu vida y muere al día siguiente.

Imagina un día, te despiden de tu trabajo porque tu empresa desaparecerá.

Imagina un día, te vas de tu casa y no puedes despedirte.

Imagina un día, tener sed, hambre, dolor, sueño, no sentir los pies, las manos, no poder protegerte.

Ahora bien, si usted no puede imaginar todo esto junto, no ha sido migrante.