De paseo por el Cementerio

Día de muertos, un poco de brisa, los árboles moviéndose lo suficiente como para saludarme, un sol radiante como distrayendo mi trayecto, del cielo al suelo mis ojos:

Rafael Goncalves del 71 al 93, Josefina Dugarte (Hicimos lo que pudimos) 97 al 99, Jesús Poblete del 51 al 09 (Nunca te olvidaré), y allí cerca de ese extraño estabas, sin placa, sin flores, sin velas.

Traje las flores que no sé si te gustaron alguna vez, un poco de frutas que me dijeron nunca comias, también el libro que estoy leyendo para compartirlo un rato, espero te guste.

También traje preguntas, pero creo sobran, un poco de duda pero entre ella y el rencor, no me quedo con ninguno, también traje perdón por si querías saber de mí, estoy bien, me parezco a ti, eso dicen.

Debo irme pero volveré alguna vez.

Mis diferencias con Dios

Ana Elisa Mejias esperaba en un pasillo el ingreso a su consulta para saber si su cáncer había hecho metástasis y mientras lo hacía, esto me contó:

No creía en Dios hasta cómo mis 56 años, cuando me diagnosticaron este cáncer tan difícil, toda mi vida me la pasé enojada con él por la vida que me tocó.

Siempre lo culpe de no tener buenos padres, lo culpe cuando mi esposo me abandono con mi guagua, lo culpe de cuando mi hijo creció y se fue. Para sacarme el enojo siempre fumaba, tomaba alcohol, todo en exceso, mientras esas personas me abandonaban.

Me di cuenta, algo así como un chispazo mágico, un despertar, que esa gente no me había abandonado, yo me abandoné, ya hemos hecho las pases, todas las noches hablo con él, precisamente anoche le pedía me diera una oportunidad de vivir un poco más, agradeciéndole los padres que me tocaron, el marido que me hizo madre, y el hermoso hijo que hoy es hombre de bien, solo pido un tiempo más para perdonarme y hacer el bien.

Ya es mi turno, Adiós.

La noche de los cristales rotos.

Joseph Goebbels estaría orgulloso de tal hazaña, sin haber organizado ninguna artimaña desde su escritorio, tal nivel de destrucción calle a calle, palmo a palmo, el mejor peine del desastre.

Dicen que es porque guardaron mucho por mucho tiempo en su corazón, solo veo gente humilde destruyendo a gente humilde, solo veo a quien perdió años de sacrificio llorando en una acera y también veo a quien viene de afuera haciendo llamadas para levantar en un plumazo lo afectado.

Veo que hablan de que lo destruyen por derechos y que así es mejor que ocurra, mientras veo a otros que no podrán emprender nunca más, veo libros quemados donde reclaman educación, veo plazas destruidas donde inamovible Andrés Bello no podrá hacer nada, veo árboles consumidos en gases haciendo apología al medio ambiente, veo animales muertos pero como nadie se ocupó ahora es mejor culpar al otros, veo fuego y más fuego, veo gente matando gente y mientras se atacan dicen que es por una causa, tan solo pienso que a veces solo queremos ver a este mundo arder.

Y ya cuando todo está destruido y no nos queda con que ensañarnos, decimos que venimos en paz, después de que la ira se despide amablemente, queremos que todo se acomode, queremos que llueva poco, pero que no haya sequía, queremos amor pero queremos abortar, queremos a los animales pero los envenenamos, queremos ganar dinero pero no sabemos en qué gastarlo, queremos al vecino pero no sabíamos ni su nombre, queremos un país ejemplar pero que se levante con nuestras miserias, queremos la paz, pero no respetamos lo ajeno.

Quien los entiende.

La señora que vendía cachureos

Doña Mery, cómo me pidió que la llamara relató de manera sencilla desde la manta que tenia en el piso de lleve 2 por 1500 su visión país:

Llegué aquí en 1962, tenía 4 entonces, venía de un país que siempre olió a guerra, pólvora, a gritos, a insomnio. Alegre estaba yo porque no nos asesinaron. Nos establecimos aquí, tranquilo parecía y me convertí en joven, llegó 1973, perdí a mi padre y mis dos hermanos, mi mamá murió de tristeza después de llorar largo rato . No sé cómo explicarte lo que sientes en esos momentos.

Pero seguí mi vida, lento, tropezón tras tropezón, con miedo pero a la vez no, siempre me gustaron los pañuelos, dependía, verde o rojo quizás negro, todo dependía de la hora de la lucha, pero algo si notaba, esto había sido injusto desde siempre. Pero como dicen que somos de mecha corta, quizás esa lucha te hace sentir que hay que vivir por algo, valiera o no la pena, porque hay mucha gente que se atribuye victorias que no lucha,de eso tengo una lista.

Veo toda esta gente caminando y recuerdo mis zapatos rotos de tanto hacerlo, recuerdo como perdí a papá y mis hermanos, pero también veo a mis hijos, grandes hombres, mis nietos regalones y todo lo que tuvimos, tenemos y tendremos, pienso mejor la situación y digo que este es un gran país y creo que el que no lo considere es solo por capricho.

Me gustaría que la gente dejara de andar comprando lo que no necesita, viviendo vidas prestadas, deseando lo que no le conviene, tomando pastillas, drogándose, robando, dañando al vecino, leyeran más,podríamos empezar por allí, porque cuando no se tiene idea de la lucha, o no hay conciencia de lo que se ha ganado y se mejora, cuando se pierden democracias aprendices como esta, si se llegara a perder, el único pañuelo que vamos a poder sacar será para secar las lágrimas, porque devolverse es más lejos que avanzar.

De paseo por la humanidad, aborto y copas de vino.

Está Intervención frente a unas copas de vino fue breve, concisa y creo que una disertación interesante, pero Rosa Angélica de 47 años, médica en salud pública nos lo relatará:

Se que sonará irritante a las hipersensibles presentes, pero si fisiológicamente soy hombre o mujer, soy producto de una prueba válida de género masculino o femenino y de comprobación científica absoluta desde que la humanidad existe. Si el entorno según ellas define quien eres, ¿Como hizo el entorno de alguien que no ha nacido para definirlo o ideologizarlo?, Tan simple cómo que nazco y después me integro al entorno.

Fíjate bien, por allí andan unas chiquillas preocupadas porque quieren ser lo que decidan ser, frente a lo que desean ser, de acuerdo a cómo se sientan y hacer que su cuerpo sea lo que quieran,cuando ellas quieran y que los demás hagan sobre eso leyes, bien por cada una de ellas, pero…¿y el resto de nosotras cuenta?.

Una pseudo ideología no puede superar a la ciencia, la unión de dos células genera una tercera, la tercera ya es otra carga genética distinta, que potestad pudiera tener yo para decidir sobre ello, es decir, defendería mi vida a costa de la vida de otra persona que lo único que la hace distinta es que está dentro de mi,entonces estando dentro de mi está en un entorno, que yo como gestante defino, si yo defino el entorno ¿No me estaría contradiciendo?.

Entonces, vayamos a lo básico de esta lógica, soy lo que quiero ser y hago lo que quiero con lo que es y no es mío. ¿No sería esto una acción de la más aberrante violencia y evasión de normas mínimas de convivencia humana?. Lo que nos hace medianamente aceptables es ser hombres o mujeres y mantener un comportamiento lógico independiente de nuestros comportamientos o decisiones personales que sobre eso nadie tiene derecho a opinar. Pero si desarraigo mi existencia cierta de lo que genéticamente soy y cuál es mi género, entonces, ¿Abririamos una puerta al infierno de la extinción?

Sirveme otra copa, por favor.

Quería ser feliz o algo que se le pareciera.

En un subterráneo, faltaban 25 minutos para llegar a mi destino, conversando sobre relaciones de pareja con Elizabeth relató brevemente cómo fue y cómo siguió con su vida:

Me enamoré perdidamente, cuando te digo perdidamente era que hasta me olvidé de mi, ese era el hombre, por fin después de tanto allí estaba solo para mi. Pero quiero resaltarte algo, él vivía a través de mi. Es decir, yo no era yo, eran sus sueños sustituyendo a los míos.

No me importaba, él era lo más importante, así lo quería y así se quedaría. En ese frenesí llegó el apartamento para ambos, hasta un perrito adoptamos, pero algo seguía diciéndome que continuara, es como la esperanza de vida que todos tenemos, ser feliz o algo que se le parezca.

Llegó la primera infidelidad y con esa llegó mi dieta por estar gorda, cuando descubrí la segunda comencé a trabajar más de doce horas, allí vino la tercera y comencé a viajar por todas partes con más tareas, olvidé el apartamento, olvidé a mi amado perro, infidelidad tras infidelidad fui descubriendo y cada vez hacia más cosas para hacerlo feliz y no molestarlo mucho, supongo que con el corazón destrozado puedes seguir intentandolo, es una cualidad de nosotras las mujeres, ¿Cierto?.

Después descubrí locuras de todo tipo, entré en un trastorno de ansiedad generalizada, odiaba a todas las mujeres, hasta a mí madre, todas me engañaban con él, en mi mente. Me aisle profundamente, me sumergí en el mismo hueco que yo había cavado, podía colocar mi mano en el corazón y sentir como salía por mi espalda, literalmente así era el dolor.

Con ese interminable dolor de espalda, dolor de cabeza, pantalones doble a mi talla, el viaje que no hice, el aborto espontáneo que tuve, el perro mirándome, tomé lo mio y me fui, todo viene para enseñarte, estoy intentando respetarme un poco más, él me llama porque me extraña, yo le dije que yo también me extrañaba y por eso no volveré más.

Dios, el Perro y el hombre.

Se requería de una increíble capacidad de amar imposible para un humano, en experimentos fallidos anteriores habian brindado los datos que Dios necesitaba para tomar tal determinación, ahora bien, lo que no estaba seguro era si el perro toleraría la estupidez infinita del hombre.

Las cualidades necesarias eran: Amar infinitamente,perdonarlo todo y la última seguir amando a la humanidad después del perdón, solo un perro podía hacer esto.

Así Dios creó al perro, le pidió que hiciera lo que pudiera para que el hombre viera a través de los ojos de todos los perros el amor infinito que le tiene a la humanidad. Era su principal misión, después de esto ver la indiferencia,ignorancia,arrogancia y vileza del hombre, perdonarlo y tratar de iluminar su camino.

El hombre sin seguir ninguna instrucción al ser creado, aniquiló la dignidad del perro, lo abandonó, lo guardo en bolsas en carreteras, lo quemó, lo uso como criadero, lo violó, lo golpeó, lo ahogó, lo vendió, el perro sin pensarlo lo perdonó, le pidió a Dios paciencia, quizás el hombre cambiaría y Dios siguiendo instrucciones del perro nos sigue enviando al perro a nuestra vida cada día.