Sin expectativas.

Te he perdonado todas tus infames verborreas.

Te he perdonado tus interminables abandonos.

Te he perdonado todos tus inefables insultos.

Te he perdonado hasta la más desgraciada de tus acusaciones.

Te he perdonado tus excusas de no cambiar, hasta te perdono tus terribles maneras de actuar hacia los demás.

Lo único que no puedo perdonarte es que ya en la última etapa de tu vida no intentes por lo menos; ser mejor.

De ninguna parte.

Imagina un día, todos tus seres queridos mueren.

Imagina un día, tu casa es destruida por un terremoto.

Imagina un día, te detectan una enfermedad mortal y no tienes a nadie a quien recurrir.

Imagina un día, conocer al amor de tu vida y muere al día siguiente.

Imagina un día, te despiden de tu trabajo porque tu empresa desaparecerá.

Imagina un día, te vas de tu casa y no puedes despedirte.

Imagina un día, tener sed, hambre, dolor, sueño, no sentir los pies, las manos, no poder protegerte.

Ahora bien, si usted no puede imaginar todo esto junto, no ha sido migrante.

La mujer que no se lo creía.

Sí, tú, que siempre has buscado a la pareja inadecuada y crees que eres feliz.

Sí, tú, que vienes del hogar violento y evades el tema con tus hijos para no hacerlos sufrir.

Sí, tú, la que trabaja en el peor ambiente laboral y no deja de sonreír para ganar la batalla.

Sí, a ti que has intentado ser madre y no has podido.

Sí, a ti que vives la vida a tu manera.

Tú, que hablas cruzando los brazos y ocultando cualquier dolor para no preocupar.

A tí, que abandonada por todo el mundo, sigues diciendo: Buenos días.

Es contigo esto; Gracias valiente.

Te perdí.

Me pediste te esperara y no lo hice, porque no confíe en ti.

Te pedí me esperaras y no lo hiciste, porque no confíe en mí.

Nos pedimos un tiempo y se hizo un eterno adiós.

Volvimos a encontrarnos y no sabíamos que hacer ninguno de los dos.

Al volver a verte no hubo tiempo, no hubo adiós, no hubo olvido, siempre fuiste presente.

Gracias.

Esclavitud Moderna

Leí en un local cuatro envoltorios de chocolates y uno decía: “Comercio Justo”. El resto no importó.

El 90% del chocolate consumido en Europa viene de Costa de Marfil. Un niño que llega a trabajar en los sembradíos desde los 6 años vale 230 euros de por vida. Nadie hace nada.

Luego recordé la 13 enmienda como un gran ejemplo, veo un informe de 38.000.000 millones de esclavos en el mundo. Sin embargo lo dudo, esa cantidad solo debe estar en la India.

Un vacío, como un hueco en el alma por donde pasa el aire entre heridas abiertas, así me siento hablando de esto, en la profunda miseria, mientras los positivistas tóxicos se desgastan en comprar un nuevo TV.

Para cerrar el trago amargo de esta nauseabunda humanidad, veo a un niño de Burundi en una entrevista diciendo que su sueño es ser doctor para poder salvar a los que siendo un niño no puede.

Asco.

Tanatoturismo Bolivariano

Entre la tragedia, veo silenciosamente como relatas la exquisitez gastronómica, mientras un niño te observa esperando le ofrezcas algo de comer.

Recorres sitios en tu documental donde solo Dios sabe cuántas lágrimas han caído en ese suelo cada vez que una bala perdida eliminó un sueño.

Paseas por una playa azul cielo donde tú y quiénes recibiendo divisas pagan algún deleite turístico a costa de un migrante que por al menos 12 horas laboradas en un día en cualquier país del mundo les envió para comer.

Hablas de un turpial, una cascada y una belleza que solo se asemeja a la desgracia de un niño de 4 años pidiendo dinero en un autobús al acecho de cualquier aberración humana.

Entre disparos, desgracia, hambre, distorsión y alienación de un bienestar observo tu increíble paseo por un pedazo de tierra producto de la desertificación de la moral. Indignante.

Breve fenomenología antropológica en la percepción de la “Tragedia” y sus estragos en los estados mentales del Yo.

Todo lo que se dirá a continuación carece de cualquier validación científica; es su objetivo primordial.

Investigadores incomprendidos por más de 2000 años intentando analizar la Tragedia permanente por la cual hemos atravesado, partiendo desde lo mental a lo físico, generación tras generación, partiendo de un amo y un esclavo.

Amo de mi mente y esclavo de mi acción, el efecto casi imperceptible de aceptación de la Tragedia humana como recorrido fraudulento pero sencillo para la resignación, lo llamaremos: Atajo emocional.

De quien depende una solución no le es conveniente y de quien depende el cierre del ciclo del dolor manifiesta no poder: ¿Poder o deber?.

Existe un arraigo emocional ancestral de la no superación de lo doloroso manteniendo la sensación de tristeza en resucitación permanente como mecanismo de defensa ante cualquier presión social. La sensación incólume de aferrarse a cualquier cosa que vulneralice el Yo.

Padres a hijos, hijos a nietos,nietos a padres y el ciclo eterno del dolor, mimetizados ante las sensaciones de envidia, rabia,angustia y dolor que requieren atención. Pero: ¿Por qué no logra el Yo homologar experiencias satisfactorias o desdichadas en simultáneo?, Y si: ¿No existiera diferencia entre el dolor y la alegría, es decir,solo tuviéramos experiencias de construcción del ser?

No existe percepción alguna del dolor si el Yo entiende parcialmente que su ciclo vital por el plano físico estará rodeado de experiencias. Lo social no importaría porque no existe un efecto material causante de tal desdicha, el Yo comprende su efímera existencia y no le es relevante diferenciarse del otro.

Todos carecemos ancestralmente de “Afectos” intrínsecos que brotan de inmediato al mirar a otro y verme distinto, en un trayecto que en promedio no supera un siglo. Y si: ¿Lo que consideras dolor y una vida miserable es solo la consecuencia taxativa de existir?

Los agraficos

No fue por lesión, sino decisión.

Incapacidad total de decirme que piensas y yo sin autoridad de recriminar tu aceptable conducta.

Me veo tan diferente y a la vez tan parecida, tan lejana y tan cerca. Usted a mí no se parece y yo a usted tampoco, sin embargo nos reconocemos.

Tan familiar a lo que yo hago es lo que usted no hace hacía mí; que hasta podría parecerse a lo que yo llegaría a hacer.

No será tarde cuando aprendas a escribir, no será tarde cuando en ese momento ya yo sepa responder.

La Virucracia

Sistema Apolítico ambiental liderado por manos invisibles posterior a la utilización del todo, por todos y en contra de todo, movidos todos a su antojo.

Logrando un manejo transgresor de la conducta humana, guiado por la paranoia del no contacto y la cercania de la enfermedad.

Sin tocar,sin votos, sin agresiones, a través de golpes suaves casi parecidos a la voz de Dios en el medio oriente en los 70.

Expectantes nos distraemos esperando ser contagiados, para tener una anécdota más; en esta impaciente agonía de esperar: La Muerte.

Fascinante y atemorizante ver cómo la autodestrucción y la implosión se reduce a una jeringa y mi actitud mítica de aceptación.

Si nada que agregar, olvidándome de mí y volviendo a leer a Heidegger, mientras él sonríe viéndome como pierdo mi propia batalla.